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Feb 23

¡Me arde la sangre cuando escuchó la palabra corrupción!

Aunque parezca mentira, todos compartimos algo con cualquier político corrupto: somos seres humanos. El ser humano tiene una serie de conductas que son totalmente racionales, por eso somos la especie más inteligente sobre la faz de la tierra. Por otro lado, hay una serie de respuestas biológicas que se escapan totalmente de la racionalidad, como lo es la corrupción.

El ser humano corrupto se mueve por una serie de impulsos que, aunque puede ser totalmente consciente de ellos, no termina de ver la repercusión que puede tener en la sociedad. Dos personalidades que tienen muchas posibilidades de ser corruptas si llegan a las altas esferas de la política, son las personas que en alguna ocasión de sus vidas han mostrado signos de rechazo a la sociedad. Es este hecho lo que propicia principalmente que no se tenga ningún aprecio por quedarse un dinero que no le pertenece, o en general por actuar de una manera que en cualquier circunstancia la podríamos considerar como no ética.

Todos en alguna ocasión nos hemos planteado qué es lo que haríamos si de verdad estuviéramos en el lugar de estos políticos antes de corromperse. ¿Hasta qué punto te negarías a recibir un sobresueldo por detrás?

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